Calle la Rosa, 22 – Parte 24
Como una dama mayor soltera y muy respetada, María José siempre tenía algún dulce en casa para posibles visitas o invitados. Nunca tenía que preocuparse de que sus dulces caseros se echaran a perder. Siempre podía contar con Carlos y la familia alemana que vivía al lado para ayudarla a terminar las sobras.