Quiero regalarte quince minutos especiales.
Quince minutos en los que solo importas tú.
Solo tú. Nadie más.
Un pequeño rato para dejarte llevar por el amor incondicional.
Por el amor hacia ti.
¿Te acuerdas todavía de lo que se siente cuando te quieren de verdad?
Cuando no hay peros, ni si.
Cuando no hay condiciones, ni expectativas, ni normas.
Si ya no lo recuerdas, entonces este es el momento.
Abrázate fuerte y susúrrate:
Te quiero mucho.
Recuérdate lo querible que eres.
Dítelo en voz alta, para escucharte de verdad:
Quiero tu cuerpo, el hogar que te sostiene, te cuida y te alimenta.
Quiero cada parte de ti.
Quiero tus pensamientos, los que te empujan a seguir adelante.
Quiero tus emociones, porque gracias a ellas eres quien eres.
Te quiero por la mañana, cuando te despiertas y todavía estás un poco aturdido.
Te quiero cuando la energía te desborda.
Y te quiero cuando estás enfermo, porque entonces yo también descanso dentro de ti.
Te quiero cuando estás de buen humor.
Y te quiero también cuando ves el mundo más oscuro.
Te quiero cuando tienes esperanza.
Y te quiero incluso cuando estás a punto de rendirte.
Te quiero y te respeto
por tu valentía,
por tus luchas,
y por tu voluntad.
Te quiero incluso cuando no sabes hacia dónde seguir.
Cuando estás cansado y no te apetece crecer, aprender o ser mejor.
Cuando no te corriges y no encuentras soluciones.
Te quiero por tus errores,
por tus dudas,
por tus silencios.
Por quien todavía estás llegando a ser,
no solo por quien ya eres.
Guárdate estos quince minutos para ti y vuelve a ellos siempre que lo necesites.