Con toda naturalidad

—¡Chicas, a vuestros sitios! —llamó el padre—. Llegarán en cualquier momento.

Las dos hermanas, de dieciocho y dieciséis años, bajaron corriendo las escaleras, una detrás de la otra, hacia el amplio y luminoso salón.

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Caballeros

La nevada había cesado por completo cuando llegamos al puerto. Una capa fina y uniforme de blanco cubría los barcos, que la luz de la luna hacía brillar.

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