Calle la Rosa, 22 – Parte 54
Noud subió a regañadientes hasta el sexto piso, arrastrando los pies. Mantenía los labios apretados para asegurarse de no decir nada sin querer. En ese estado, solo era capaz de quejarse del aire asfixiante y con olor a orina de la escalera o de soltar maldiciones sobre su destino.